Exigen al Goes sellar pozos que estuvieron expuestos a veneno

Por: Francisco Torres

A Maribel Chávez nadie le ha informado si el agua de su pozo artesanal está contaminada con toxafeno; al menos no de forma oficial porque leyó en los periódicos que los pozos que fueron analizados por el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) dieron positivo a toxafeno. Ella preside la directiva de vecinos de la comunidad Las Brisas 2 y vive a 30 metros del sitio en el que estuvo abandonado, durante décadas, un cargamento de unos 90 barriles del químico, que era empleado para erradicar las plagas de los sembradíos de algodón.

La mujer espera a que las autoridades estatales lleguen a informarle cuál es la situación, pero más que eso, quiere que se le diga qué es lo que hay que hacer para evitar que los padecimientos renales sigan menguando la población del lugar.

En días recientes el titular del MARN, Herman Rosa Chávez, anunció que los análisis que realizaron en una veintena de pozos de varias comunidades dieron positivo al químico, que es altamente persistente y dañino para la salud. El funcionario anunció que se harían análisis más profundos para determinar el nivel de la concentración en los mantos acuíferos y que se diseñaría un plan multiinstitucional para determinar cómo se llevaría el agua potable a los afectados, para que ya no hicieran uso de los pozos.

Sin embargo, hasta ahora, no hay detalles sobre ese plan.

ANDA y comuna no saben

La información sobre los resultados de las pruebas no ha llegado a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda), según fuentes de la autónoma que piden el anonimato. Se trató de obtener una versión oficial, pero el vocero de oriente, Eduardo Magaña, afirmó que “en la zona oriental nadie está autorizado para hablar”.

Quien tampoco sabe nada es Claudia Corrales, jefe del departamento de Medio Ambiente de la alcaldía migueleña. Ella explicó que están a la espera de dichos resultados “hemos estado preguntando, pero hasta la fecha no sabemos nada”.

Agregó que la alcaldía está a la espera de que el MARN le dé lineamientos sobre qué es lo que hay que hacer y cómo se repartirán los trabajos. “Estamos en la lógica de ayudarle a la gente, pero el MARN no nos ha dicho nada”, insistió.

La fuente de Anda explica que se ha diseñado un plan para abastecer de agua potable a las comunidades afectadas, pero lo hacen una vez por semana o a veces cada 15 días a través de camiones cisterna, pero agregó que saben bien que eso no le alcanza a las familias ni siquiera para el consumo humano.

¿Y el medio ambiente?

Pese a que, según Rosa Chávez, se está elaborando un plan para llevar agua potable a las comunidades afectadas, nada se ha dicho sobre el daño ambiental que ha causado el desdén de la empresa que abandonó a la intemperie el veneno, y del Goes, que esperó décadas para retirarlo. No se oye hablar de planes para revertir o neutralizar la contaminación.

El Diario de Hoy trató de hablar con el titular del MARN, pero los voceros del ministerio dijeron que no sería posible porque el funcionario tuvo que salir del país de emergencia. Nadie más pudo solventar las dudas al respecto.

Por su parte, el ambientalista Ricardo Navarro razonó que “descontaminar los mantos acuíferos –en los que se encontró toxafeno—es algo imposible, (…) ahí ya no se puede hacer nada”.

Navarro, que preside el Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (Cesta), dijo que lo único sensato que podría hacer el gobierno salvadoreño es “exigir a la empresa Monsanto que vean cómo resuelven el problema que ellos mismos causaron, que sean ellos quienes descontaminen”.

A las declaraciones de Navarro se suman las de Mauricio Sermeño, miembro de la Unidad Ecológica Salvadoreña (Unes), quien apuntó que la contaminación de los mantos acuíferos es un problema mayúsculo, “porque se trata de uno de los 12 contaminantes más peligrosos en toda la historia del mundo”.

Sermeño pidió al Goes que “selle para siempre los pozos de las viviendas y que se prohiba que esa agua sea usada”.

La contaminación por toxafeno se encuentra a menos de un kilómetro del cauce del río Grande, por eso los ambientalistas coinciden en que es necesario profundizar en los análisis del agua.

Los estudios de agua se realizaron en las comunidades Las Brisas 1 y 2, en la colonia Carrillo y en la lotificación El Paraíso. En las cuatro comunidades hay por lo menos unas 1,500 familias, de las cuáles, la mayoría usa a diario el agua de sus pozos para los quehaceres del hogar y algunos que viven alejados del sitio donde estuvieron los barriles, la usan hasta para el consumo humano.

Sermeño agregó desconocer el informe que revela la contaminación; sin embargo, dijo que es necesario hacer estudios más profundos que señalen cuánto es el perímetro a la redonda que podría estar afectado.

Navarro, por su parte, solicitó al gobierno que piense bien las acciones que emprenderá “porque ya se cometió un error (con la forma en la que se deshicieron del químico), ojalá que no vayan a seguir cometiendo”.

Mientras tanto, Maribel Chávez, la líder comunal, exige prontitud al MARN, para hacerles llegar la información y para que hagan análisis a los lugareños, para establecer qué atención médica van a recibir, porque según ella la abundancia de enfermos de insuficiencia renal crónica en las comunidades afectadas se debe al consumo del tóxico. El Diario de Hoy ha tratado de conocer en reiteradas ocasiones los resultados de las pruebas de las que habla Chávez, pero tanto Salud como Medicina Legal los manejan en secreto.

La líder comunal exigió al gobierno que den atención a los enfermos.

Desaprueban método

El toxafeno fue incluido en el Convenio de Estocolmo, en el que se abordó, a nivel mundial, el tema de los Compuestos Orgánicos Persistentes (COPS). Y no es para menos, el toxafeno, junto a otras 11 sustancias, es considerado como parte de los químicos más peligrosos del mundo por el daño que causan a los seres vivos y porque es muy difícil eliminarlos.

Por eso, cuando el ministro Herman Rosa Chávez anunció que el químico sería procesado y posteriormente quemado en hornos de una empresa en el occidente del país, el primero en salir al paso fue el ambientalista Ricardo Navarro, quien llamó al MARN a revisar el Convenio de Estocolmo, que fue ratificado por el gobierno salvadoreño.

Luego, para suavizar las críticas, Rosa Chávez dijo que ya se habían reunido con ambientalistas y que habían dado el aval a la forma en la que el MARN se iba a deshacer del veneno; sin embargo, Navarro aún cree que “se cometió un grave error” al tratar el veneno de esa forma.

“El Cesta no apoyó la forma en que se trató el toxafeno, nosotros le enviamos información a la viceministra (Lina Polh) y nos dijo que no se iba a quemar, que se haría un coprocesamiento y después de eso nunca más nos contestó”, dijo Navarro.

Hace varios días se trató de abordar el tema con Rosa Chávez y con Polh, pero voceros del MARN dijeron que el primero estaba fuera del país y que la segunda estaba muy atareada, porque le tocó asumir todo el quehacer del ministerio.

“Me sorprendió cuando el ministro dijo que ya se habían aclarado las cosas con los ambientalistas; a saber con quién se reunió porque nosotros siempre señalamos que ellos iban a cometer un error, y lo cometieron”, agregó Navarro.

Mauricio Sermeño, de la UNES, tampoco aprueba la manera en la que se trató el químico y aseguró que probablemente con la quema del toxafeno no se violó el convenio de Estocolmo, porque es del criterio que “los problemas ambientales van más allá del marco legal”.

Ante los señalamientos, una vocera del MARN, que pidió no revelar su nombre, explicó que el veneno no se incineró, a pesar de que explicó que se le dio un tratamiento químico a la sustancia y luego se introdujo en pequeñas cantidades a los hornos cementeros para que el químico se fundiera junto a la piedra caliza con la que se fabrica el cemento, es decir, se quemó, aunque en el MARN les da escozor esa palabra.

No pedirán sanciónLa vocera señala que todo el proceso fue vigilado de cerca por la compañía dueña de los hornos, por la empresa Geocycle, contratada por el MARN para tratar el veneno, y por los técnicos del ministerio, para mantener bajo norma el humo que salió al ambiente.

El coprocesamiento del químico y su posterior incineración concluyeron antes de la Semana Santa.

Navarro comentó que los ambientalistas no pedirán que se revise a nivel internacional si se cometió un error o no, “porque si vienen sanciones o multas tendrán que ser pagadas con los impuestos de todos”, razonó.

Sermeño ve un peligro latente en la manera en la que el MARN se deshizo de químico: “al darle a la empresa chance de coprocesar el químico en sus hornos, el MARN abrió la puerta para que la empresa pueda traer químicos del área centroamericana a incinerarlos en sus hornos, y eso es muy peligroso”.

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